General

Si tienes fe

Por la fe, Moisés y el pueblo hebreo, atraesaron el mar Rojo como por una tierra seca, mientras que los egipcios intentando lo mismo, fueron tragados.

Hb 11, 29

Acabó el campamento y nos quedan grandes recuerdos. Tras dos años sin poder celebrar el día de la familia en Gil García, volvimos a ello por todo lo alto. Esperamos que disfrutárais del día.

El broche final lo pusimos con la representación del musical El Príncipe de Egipto. Sus canciones pasan a formar parte del recuerdo del campamento. Al acabar el musical se pudo ver la emoción y lágrimas tanto de acampados como de monitores entre la pena de terminar el campamento y haber representado el musical todo seguido.

Podéis ver las fotos del domingo, en las que se incluyen fotos de los acampados por tribus con sus monitores y fotos del musical en el siguiente enlace:

https://photos.app.goo.gl/hkiqqvqTG3PQd2S39

Además, si tenéis fotos de ese día, podéis añadirlas vosotros mismos al álbum.

Qué lástima pero adiós…

Hemos llegado al último día de campamento antes de la fiesta de las familias del domingo. La intensidad sube y se notan los nervios.

Hoy se ha desarrollando la tradicional Gyncana final del campamento, esta vez titulada ‘La Hacienda Prometida’.

Después de atravesar a pie enjuto el mar Rojo y empezar la travesía en el desierto, Yahveh está intuyendo que los hebreos tienen un poco de abstinencia de construir casas, palacios y pirámides. Como si fueran niños pequeños 1, en cada descanso varios se juntan a construir castillos de arena. Y es que 400 años de fabricar con las propias manos ladrillos no se olvidan fácilmente. Eso y las lentejas, qué buenas las lentejas de Egipto. Los hebreos ya no quieren maná, ni codornices, ni aguas de Meribá: ¡quieren hacer casas!

Moisés, viendo que el pueblo se vuelve a rebelar porque lo que quieren es tener ya sus palacios y anhelan ponerse a construir ya sobre plano, decide darles una misión a sus espías: en su próxima incursión de espías en Canaán, tierra de gigantes que mana leche y miel, van a recuperar el encinar de Mambré, otrora hogar de Abraham. Una finca extensísima donde la tribu de los constructores (como los llama Aarón en broma) pueden edificar los primeros palacios y casas para los hebreos.
No es la Tierra Prometida, pero por algo se empieza.

Extracto de la explicación del juego ‘La Hacienda Prometida’

Como todos los años, despedimos a los más mayores con la graduación. Muchas experiencias vitales vividas que, según han dicho en su discurso, les han ayudado a madurar. Muchas gracias chicos y chicas.